19.12.10

Siento que de nada servía caminar sobre piedra iluminada con destellos azules que lanzaba esta noche la inminente Navidad. De nada servían todas las bolsas granates, doradas y los paquetes grandes. No se podía respirar el frío ni el olor que se deja a una semana de la celebración. Era una noche vulgar, como cualquier otra que hay en el año.

Llego a casa y miro un par de fotos tuyas y recuerdo tu olor, tus besos, tu risa y la paz que me das cada vez que te tengo cerca. Sé que es un día tonto este de hoy, pero es tan tonto como lo soy yo, con mis caricias, mis preocupaciones y la forma en la que me deshago para hacerte ver todo lo que significas dentro de mí.

Y te lo escribo con media sonrisa al pensar que mañana podré abrazar a la persona a la que tanto admiro.

Está claro que ha sido un día tonto, pero los tontos como yo decimos las cosas sin pensarlo dos veces, y esto ha salido directo de mi corazón al papel.

Buenas noches.


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